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miércoles, 8 de junio de 2016

No prives a tu hijo de jugar a "pelearse".

Se nos olvida que somos mamíferos, y nuestro desarrollo en las primeras etapas de la vida tiene mucho más en común con el de otras especies de este gran grupo de lo que pensamos. 


Es interesante observar a las crías animales y encontrar semejanzas con el comportamiento de un niño. Algo común es el juego, seguro que alguna vez habéis visto un documental donde aparecen leonas tumbadas vigilando tranquilamente a sus crías mientras juegan a pelearse sobre una pradera, o una camada de cachorritos revolviendose unos en otros...imágenes idílicas!!. 

Foto de Daily Mail.
Qué consiguen a traves de esta conducta: fortalecen sus músculos, mejoran su coordinación, conocen su entorno, facilita interacciones sociales (hasta el punto que los animales privados de juego se muestran más tímidos en la edad adulta), sirven de entrenamiento de conductas necesarias para la supervivencia,...
Así se explica en una maravillosa entrada de la Revista de Divulgación Zoológica sobre este tema:


Entonces, qué ocurre con nuestras crías humanas??, a mi desde luego me viene la imagen de los leoncitos cuando veo a mis hijos revolcandose mientras se parten de risa. Siempre tengo el doble sentimiento, no se si os pasará a vosotros??, por un lado me sale pedirles que paren, se pueden hacer daño!!!, por otro el dejarles "disfrutar" ya que es con lo que mejor lo pasan. Hoy, después de reflexionar sobre esta lección de la madre naturaleza, creo que es bueno dejarles, es bueno que existan esos momentos de carcajadas, de complicidad, de contacto físico. Ellos miden sus movimientos más de lo que nos pensamos; mis hijos son de edades variadas y cuando se "pelean" cuidan a los más pequeños, por cierto, los primeros en animarse a formar melé. En verano las praderas son un lugar excelente para que haya menos accidentes involuntarios. 
Es verdad que en mi casa al ser muchos hermanos lo tienen muy fácil y surge de manera espontánea con mucha frecuencia. Probablemente no sea así en otras familias, menos hermanos o de edades muy distintas, el estilo de juego también será más tranquilo y con menos roce. Me preocupa la repercusión que pueda tener en sus vidas haber estado privado de estas experiencias, normalmente a favor de un juego más solitario y sedentario.


Nuestro cerebro medio (sistema límbico, tálamo, cerebelo,...) lo compartimos con los mamíferos, en él se asientan funciones muy importantes de nuestra persona que ejecutamos de manera involuntaria, como puede ser la agilidad en el movimiento, la integración de los sentidos o las emociones. Normalmente nos preocupamos más de lo cognitivo, del cerebro humano, la corteza cerebral (lenguaje, razón,...), consciente y voluntaria, pero se nos olvida que uno se edifica sobre otro. 


Un niño no podrá leer de manera eficaz si no coordina bien sus ojos para hacer un rastreo por las palabras (cerebro medio), tampoco podrá hablar correctamente si no escucha con claridad la voz humana porque no filtra (cerebro medio), o no podrá estar quieto sentado en clase si su sentido del equilibrio no lo tiene completamente calibrado. Sus dificultades pueden hacerle parecer poco inteligente y en realidad no tiene nada que ver con lo cognitivo. 


Espero estar ayundado a que entendais la importancia de desarrollar nuestra parte "mamífero", ya que será la que nos haga ver como un lince, o correr con la agilidad de un guepardo, o escuchar con la agudeza de un perro...siempre con nuestras limitaciones humanas por supuesto. La idea es que el cerebro humano, la corteza o Neocortex se encuentre con un cerebro medio lo más capaz posible a su servicio, es como tener a tu disposición un equipo de máxima gama a tu servicio.
Este nivel óptimo de desarrollo no se consigue haciendo fichas en el colegio, hace falta jugar, moverse, balancearse, interactuar,...el aprendizaje del cerebro medio es inconsciente, va unido a la práctica y la experiencia. Las destrezas se consiguen dando oportunidades de desarrollarlas y es importante hacerlo en la infancia.

martes, 5 de abril de 2016

Hiperacusia. Hiper-qué???

El sentido del oído tiene mucha más repercusión en nuestro caracter y en nuestro comportamiento de lo que nos pudiéramos imaginar.
Caemos en el error de pensar que aquel que no es sordo oye a la perfección: Nada más lejos de la realidad, nuestros estilos auditivos son de lo más variados. Hoy os voy a adjuntar un Neurocuento que trata de la Hiperacusia o Hipersensibilidad Auditiva.  No avanzo más sobre el tema porque Maria Jesús López Juez, autora del cuento y experta en Neurodesarrollo, lo hará de la forma más sencilla que se puede hacer. 

Hipersensibilidad auditiva:

Aitor estaba en una reunión de trabajo. De repente sonó su móvil y miró curioso a la pantalla: “Colegio de Marta”. Descolgó deprisa y salió al pasillo.
- Buenos días, soy el padre de Marta ¿que ocurre?
La profesora de su hija le informó que no se encontraba bien, que tenia que ir a buscarla. Con un gesto de fastidio, entro hablar con su jefe. Tenia que ausentarse un par de horas, le dijo. Su mujer estaba de viaje y habían quedado que le llamarían a el, desde el colegio, si ocurría cualquier percance, pero le molestó tener que pedir permiso. Amaba a su hija de todo corazón, pero de este tipo de cuestiones siempre se había ocupado su esposa.
No estaba preparado para lo que se encontró cuando llegó. 

Le habían acompañado hasta la sala de psicomotricidad. Era amplia y luminosa, decoradas las paredes con pinturas que representaban arboles, soles, nubes y cielos de colores brillantes. Había multitud de pelotas grandes y otros cachivaches para que los niños pudieran jugar. Y allí, en un rincón, encogida en posición fetal, estaba Marta. Con las manos tapándose los oídos y la cabeza entre las rodillas, temblaba como una hoja. Estaba balanceándose hacia atrás y hacia adelante de forma mecánica. La profesora le dijo que habían intentado cogerla pero se había resistido. Era el día de Santa Cecilia, patrona de la música, habían repartido instrumentos musicales a todos los niños de infantil -maracas, triángulos, tambores, panderetas, cajas chinas, etc- para pasar un buen rato haciendo música en aquella gran sala y de repente una profesora había encontrado a Marta allí, acurrucada en ese rincón y no había podido hacer nada para sacarla de aquel estado, le explicaron. 
Cuando Marta había entrado en la sala de psico-motricidad, recibió un impacto tremendo. El nivel de ruido de aquella sala, la había dejado completamente paralizada. Su cerebro no tenia la posibilidad de regular el volumen del sonido que le estaba llegando. Su hipersensibilidad auditiva era muy alta: no le podía bajar el volumen al mundo. Durante unos meses, cuando empezó a ir a la guardería, había pasado por varias otitis y numerosas infecciones respiratorias de vías altas. Su cerebro había recibido información auditiva muy confusa: unas veces no oía nada, otras veces oía demasiado, pero nunca de forma consistente. Estos procesos habían impedido que desarrollara algunas de las herramientas de procesamiento auditivo central, imprescindibles para el manejo en la vida cotidiana, como el control del volumen. Como consecuencia, desarrolló una actitud de recelo frente a los entornos ruidosos. Todo el mundo decía que era una niña muy tímida e introvertida, pero en realidad estaba huyendo de todos los sitios que hubiera follón, por eso prefería estar sola jugando en su cuarto que ir a una fiesta de cumpleaños donde podían estallar los globos sin previo aviso.Al entrar en aquella sala y detectar el nivel de ruido había entrado en estado de pánico e hizo lo único que podía hacer: protegerse del ruido.
Aitor la cogió en brazos, acunándola e intentando calmar su temblor; le susurro, junto a su frente, las palabras de consuelo que se le ocurrieron. La sacó de aquella sala y la llevo al coche. Mientras conducía hacia casa pensó que, definitivamente, habría que llamar al centro de audición. Su mujer llevaba semanas insistiendo para que pidieran una cita y ya no podían retrasarlo mas.

Datos técnicos:
La hipersensibilidad auditiva también se denomina hiperacusia.
El Procesamiento Auditivo Central es el conjunto de herramientas neurológicas encargadas de procesar la información auditiva que llega al cerebro. 
El Procesamiento Auditivo Central se desarrolla a lo largo de la infancia y es imprescindible para el buen desarrollo académico y social.
El control del volumen es una de dichas herramientas de P.A.C.
Es un problema mucho mas frecuente en niños de los realmente diagnosticados.
Existen técnicas de entrenamiento auditivo para resolverlo.
Para profundizar en el tema: Recuperado el 31 de Marzo de 2016: http://apps.elsevier.es/watermark/ctl_servlet_f=10&pident_articulo=13096786&pident_usuario=0&pcontactid=&pident_revista=102&ty=67&accion=L&origen=zonadelectura&web=www.elsevier.es&lan=es&fichero=102v57n8a13096786pdf001.pdf